ELOY GONZALO (1868-1897), El héroe de Cascorro

El héroe de Cascorro aceptó ir a la isla caribeña de Cuba a cambio de una amnistía a su pena de 12 años. Allí salvó la vida de toda su guarnición.

Eloy Gonzalo.

El primer documento, casi legendario pero conservado en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid,​ es la nota que lo acompañaba cuando, recién nacido, fue depositado de forma anónima en la Inclusa de la calle del Mesón de Paredes, en Madrid, a las once de la noche del 1 de diciembre de 1868. El texto de la nota decía: «Este niño nació a las seis de la mañana. Está sin bautizar y rogamos que le ponga por nombre Eloy Gonzalo García, hijo legítimo de Luisa García, soltera, natural de Peñafiel. Abuelos maternos, Santiago y Vicenta». 
Fue adoptado a los pocos días por un guardia civil hasta que a la edad de 11 años tuvo que sobrevivir aprendiendo diversos oficios como albañil o carpintero. 
Eloy Gonzalo hizo su servicio militar en el 2.º Escuadrón del Regimiento de Dragones de Lusitania 12.º de Caballería, al cual se incorporó el 5 de abril de 1890. Dicha unidad estuvo de guarnición en Madrid.  Tras pasar por le cuerpo de carabineros, entro en caballería solicitando y obteniendo el traslado a la Comandancia de Algeciras en 1894.
 Ocurrió que, cuando recibió la licencia para contraer matrimonio, junto con el correspondiente permiso extraordinario de doce días, marchó ilusionado a ver a su novia y la encontró en actitud de clara infidelidad con un teniente de Carabineros. La natural conmoción psicológica le hizo insultarlo y sacar la pistola para dispararle, lo que no llegó a hacer por impedírselo los allí presentes.

El 19 de febrero de 1895, fue arrestado por insubordinación Fue procesado y condenado a la pena de doce años de prisión militar, por el delito de poner mano a su arma con tendencia de agredir a un superior.

El 24 de febrero de 1895, cuando Eloy Gonzalo llevaba cuatro días en prisión preventiva, estalló la insurrección en Cuba, con el llamado Grito de Baire.
Con Cánovas del Castillo en el poder, se tomaron las medidas que la situación requería. Entre las normas que se publicaron, afectó plenamente a Eloy Gonzalo el Real Decreto de 25 de agosto de 1895, por el que se indultaba al personal militar en prisión, por delito que no afectase a su honor, si solicitaba destino a Cuba. Eloy Gonzalo lo solicitó, le fue concedido y, el 22 de noviembre, embarcaba en el vapor León XIII, en La Coruña.

El 9 de diciembre desembarcó en La Habana y fue destinado al 1.er batallón del Regimiento de Infantería María Cristina n.º 63, destacado entonces en Puerto Príncipe, capital de la provincia de Camagüey, que hoy lleva este mismo nombre. 

Ubicación de Cascorro (Cuba)

El 28 de abril de 1896, su compañía se hizo cargo del destacamento de Cascorro, pequeño pueblo a sesenta y tres kilómetros al sureste de Puerto Príncipe, próximo al río Cascorro y sobre el camino real de dicha ciudad a Manzanillo, en terreno montuoso y cubierto de vegetación tropical. La compañía, compuesta por ciento setenta hombres, al mando del capitán Francisco Neila de Ciria, quedó distribuida en tres fortines, llamados Principal, de la Iglesia y de García.

El día 22 de septiembre de 1896, empezó la batalla de la que Eloy Gonzalo saldría elevado a la fama. El generalísimo de la insurrección, Máximo Gómez, y su comandante general de Oriente, Calixto García, habían reunido todas las partidas de Camagüey y parte de las de Oriente. Con esta fuerza, que se estimó en unos cinco mil hombres, ocuparon la zona de Cascorro, hasta cerca de Puerto Príncipe. Al amanecer de dicho día 22, los insurrectos cercaron el pueblo y, a las seis de la mañana, iniciaron un ataque demostrativo, con fuego de fusilería y de dos cañones Höffins, contra los tres fortines. 


El día 25, se presentó un parlamentario incitando a la rendición, haciéndoles ver que su situación era muy difícil y ofreciendo buenas condiciones. Rechazado el ofrecimiento, continuó el fuego hasta el día siguiente. En este día, al observar que los atacantes empezaban a atrincherarse en una casa próxima al fortín, el capitán ordenó al teniente Perier que efectuara una salida con veinticinco voluntarios, uno de los cuales fue Eloy Gonzalo. Con esta acción, se consiguió que dicha casa fuera desalojada por sus ocupantes. 

El día 27, se presentó un mensajero con una carta de Máximo Gómez, aconsejando de nuevo la rendición en buenas condiciones. El día 28, se presentó una mujer con una carta del marqués de Santa Lucía, presidente de la república constituida por los mambises en la manigua, en que reiteraba la intimación, ofreciendo paso libre hasta la capital de la provincia, a cambio de la entrega de los fortines. El capitán Neila rechazó de nuevo la intimación y, seguidamente, se reanudó el fuego, que continuó con intensidad variable, durante los días siguientes.

Soldados españoles en la guerra de Cuba.

La hazaña que hizo famoso a Eloy Gonzalo tuvo lugar el día 30. En la madrugada de ese día, los mambises atacantes habían ocupado sigilosamente una casa, a unos cincuenta metros del fortín y, desde ella, hacían un fuego muy efectivo sobre el mismo, que quedaba aislado de los otros. La situación se hacía extremadamente grave. Como única posibilidad, se intentó quemar dicha casa con botes de petróleo, sin conseguirlo. Entonces se presentó voluntario Eloy Gonzalo para prenderle fuego, con la condición de que lo atasen con una cuerda, para tirar de él en caso de muerte. El capitán aceptó su ofrecimiento y Eloy Gonzalo, atado con una larga maroma y provisto de cerillas y una lata de petróleo, salió del fortín, apoyado por los fuegos de sus compañeros, se dirigió a la citada casa, la incendió y regresó ileso. Aprovechando el fuego, el capitán ordenó al teniente Perier que hiciese de nuevo una salida, con un cabo y veinte soldados, entre los que se contó otra vez Eloy Gonzalo.
La heroica acción de Eloy Gonzalo había salvado el destacamento.

Se aproximaba una columna, mandada personalmente por el general Jiménez Castellanos, comandante general de Camagüey. Esta columna llegaba tras varios días de marcha, en los que tuvieron lugar dieciséis combates, forzando las sucesivas líneas de resistencia.

El día 5, se combatió en las cercanías de Cascorro y, al amanecer del 6, la columna entraba en el pueblo y liberaba a su heroica guarnición. Los fortines habían recibido doscientos diecinueve proyectiles de cañón pero las bajas sólo habían sido cuatro muertos y once heridos.

Eloy Gonzalo portando una lata de gasolina, una cerilla y atado de una cuerda.

Días después los diarios nacionales relataban las hazañas de Eloy Gonzalo, tratándolo de héroe nacional consiguiendo subir la moral española respecto a la crítica situación en Cuba.
A Eloy Gonzalo le fue concedida la Medalla de Plata del Mérito Militar con distintivo rojo, pensionada con 7,50 pesetas mensuales vitalicias.

Aun en Cuba, en Junio de 1987 sin haber vuelto a combatir, solo realizando marchas, reconocimientos y vigilancias, empezó a sentirse mal, pero se negó a que se le evacuara. El día 6, encontrándose peor, fue evacuado al Hospital Militar de Matanzas, donde se le diagnosticó enterocolitis ulcerosa. De esta enfermedad falleció el día 18 del mismo mes. 
El héroe de valor legendario, ileso en tantas acciones en que actuó siempre con valentía y decisión, fue una víctima más del insano ambiente de las ciénagas.


Tras el desastre y la pérdida de Cuba, cuando se estaba efectuando el retorno de las tropas, la Real Orden de 10 de noviembre de 1898 dispuso la repatriación de los restos de Eloy Gonzalo, junto con los de los generales Alonso de Santocildes y Vara de Rey.
A su llegada a Madrid, recibieron un gran homenaje oficial y popular, fueron depositados en la basílica de Atocha e inhumados después en el cementerio de la Almudena.

Tres monumentos honran su memoria, en Madrid (en la plaza de Cascorro), en Chapinería y en San Bartolomé de Pinares.

Escultura de Eloy Gonzalo, en Madrid.

Escena de "Héroes del 95". España (1947).

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