BURJ AL-RUS, la terrorífica torre construida con cráneos españoles

 Uno de los monumentos más macabros que se ha construido en la historia fue levantado con los cráneos y huesos de los españoles caídos en la isla de Yerba, en la costa de Túnez.

Burj al-Rus (literalmente torre de calaveras en árabe)

A mediados del siglo XVI, los otomanos y berberiscos constituían un considerable quebradero de cabeza para los países cristianos bañados por el Mediterráneo y muy especialmente para España. No sólo era que sus flotas asaltaran una y otra vez las naves que navegaran sin la debida protección o hicieran súbitas incursiones en los pueblos del litoral saqueándolos y llevándose a su población como esclava, sino también el hecho de entorpecer las rutas comerciales y obligar a desviar importantes recursos para hacerles frente, debilitando otros puntos candentes del escenario bélico europeo.


En 1561, Felipe II, instigado por La Valette, gran general de Malta, había armado una flota para retomar la ciudad de Trípoli, que se encontraba bajo el poder de los turcos. La flota constaba de 28 grandes naves de transporte y cincuenta galeras, comandadas por el almirante Doria, y treinta mil caballeros cristianos. Las fuerzas de tierra debían ser dirigidas por Juan de la Cerda y Silva, cuarto Duque de Medinaceli y Virrey de Sicilia. Tras comprobar la fuerza de las murallas de Trípoli, De la Cerda decidió que la batalla no podrían ser ganadas sin cañones. Dos galeras fueron enviadas a Malta, y el resto de la flota se detuvo en la isla de Yerba (también llamada de Los Gelves) para esperar a los refuerzos.

Ubicación de la isla de Los Gelves

Se hizo sin oposición y se empezó a construir una fortaleza para el previsible contraataque otomano. Éste llegó mucho antes de lo previsto, en menos de dos meses, dado que el citado retraso había dado tiempo a prepararlo, así, los trabajos estaban a medio hacer cuando en el horizonte aparecieron casi noventa galeras al mando de Pialí Bajá.

Cundió el pánico, con discusiones entre los comandantes cristianos sobre si combatir al amparo de las débiles defensas, hacerlo en mar abierto o, directamente, retirarse. Al parecer se impuso esta última opción porque los barcos musulmanes cayeron sobre los cristianos e hicieron una escabechina, causando miles de muertos. Andrea Doria y Medinaceli lograron escapar pero en el fuerte de Los Gelves quedaron cinco mil hombres aislados dirigidos por Álvaro de Sande, de los que sólo unos tres mil eran soldados y el resto marineros. 

Pialí Bajá puso sitio a la isla, que resistió tres meses. Las tropas de Sande no pudieron recibir ayuda porque otra tempestad desbarató la flota cristiana frente a la costa del reino de Granada y, así, los españoles tuvieron que rendir la plaza cuando el enemigo se apoderó de los pozos de agua, cortándoles el abastecimiento. 

Grabado de la torre de cráneos

Las tropas otomanas no aceptaron rendición alguna; no hubo piedad; no se hicieron prisioneros ni esclavos; no se pidió rescate por ningún alma. Se ordenó decapitar a los casi cinco mil supervivientes, se mandó descarnar y limpiar sus cráneos, y junto con barro se construyó una torre de adobe y calaveras españolas que pudiera ser vista desde el mar, a millas de distancia. Su altura era de treinta y cuatro pies (10,3 m) y el diámetro de su base de veinticuatro (7,3 m). Las calaveras se encontraban superpuestas sobre una base de huesos de brazos y piernas. ‪

Burj Al-Rus (literalmente "la torre de las calaveras") se mantuvo en pie hasta 1848, durante casi tres siglos, cuando la influencia francesa sobre el rey de Túnez consiguió demoler el monumento y dar entierro cristiano a los restos humanos. 

Obelisco que marca en la actualidad la ubicación de la torre



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