LA QUINTA DEL BIBERÓN

Los adolescentes que fueron obligados a luchar por la república para defender los últimos frentes de una guerra que ya estaba perdida.

Joven soldado de la Quinta del Biberón

La Guerra Civil española entre 1936 y 1939 dejó miles de historias que contar, anécdotas y sucesos marcados a fuego en la memoria de todos los que con suerte salieron con vida y han podido ir recopilando sobre un conflicto bélico que nunca debió de ocurrir dentro de una España dividida. Recuerdos imborrables que muchos de aquellos combatientes de ambos bandos han guardado en su retina hasta llevárselo a la tumba.

La "Quinta del Biberón" fue el nombre que se dio a las levas republicanas de 1938 y 1939 en todo el territorio que aún controlaba la España republicana durante los últimos años de la guerra civil española. Movilizada por orden del presidente de la Segunda República Española, Manuel Azaña, a finales de abril de 1938. En aquel momento, las tropas franquistas habían atacado Lérida, Gandesa, Balaguer, Tremp y Camarasa y se estaban haciendo con el control de los últimos puntos de resistencia republicana.

Como es de suponer, el nombre le venía por la corta edad de los reclutados que no superaba los 17 años. 

Reclutas de la Quinta del Biberón comiendo en el frente

La guerra ya entraba en el tercer año de conflicto y las víctimas mortales alcanzaban las decenas de millares entre ambos bandos. El ejército republicano padecía con gravedad el empuje del bando nacional a base de sangre y empezó a tomar medidas de urgencia. Medidas descontroladas e injustas a sabiendas que no podrían ganar la contienda. Manuel Azaña fue el mandatario al que no le tembló el pulso cuando firmó la orden de alistar a todo varón hasta los 45 años de edad. Por ello los dirigentes republicanos no dudaron en utilizar hasta un total cercano a los 30.000 adolescentes para su causa, la gran mayoría menores de edad llegando a alcanzar algunos sólo los 14 años de edad.

La ministra anarquista Federica Montseny comentó: “¿Diecisiete años? Pero si todavía deben tomar el biberón”.

Soldados en la batalla del Ebro, 1938

Estuvieron en las cruentas batallas de Merengue y Baladredo, las dos en el frente del Segre durante la llamada ofensiva de Cataluña. También tomaron parte en la batalla del Ebro y algunos fueron destinados al batallón alpino, en los Pirineos leridanos. 

Josep Llauradó, superviviente de la Quinta del Biberón relató: "Enviaron a niños a morir, ¡qué trágica es nuestra historia! Yo prefería morir antes que tener que matar".
Pero "Hay que resistir" les pide Negrín, el jefe de un gobierno cada vez más desperdigado, hay que luchar hasta que quede una gota de sangre, hasta que los aliados europeos se pongan de acuerdo y vengan a auxiliarles. Esperanzas vanas. Los frentes son una carnicería para los soldados de ambos ejércitos. Algunos soldados se arriesgan y desertan. Su destino será el pelotón de fusilamiento si son atrapados en la huída, como ocurrió con alguno de los jóvenes de la Quinta del Biberón. 

La Quinta del Biberón desfilando.

Solo unos cientos de los miles de reclutados se salvaron una vez finalizada la guerra corriendo suertes bien distintas. Algunos se exiliaron en Francia alistándose en su ejército y acabaron en los campos de concentración de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien y Agda. Otros en las prisiones franquistas y en los campos de concentración de Vitoria y Miranda de Ebro. Otros fueron a batallones de trabajadores repartidos por toda España e hicieron el servicio militar en Zaragoza, Barcelona y hasta en el Sáhara español. Otra parte de los jóvenes fueron liberados por el régimen franquista ya que como fue normal durante todo el conflicto en su mayoría la ideología de los llamados a filas no era recíproca al bando que les obligaba a alistarse bajo coacción en gran parte de los casos. 

Manuel Gallego-Nicasio (uno de los supervivientes de la Quinta del Biberón) dijo: "Belchite fue una vergüenza, un horror, una masacre, matándonos entre hermanos... no creo que Stalingrado fuera mas sangrienta que Belchite".

Soldados en la batalla de Belchite

El tarraconense Magí Espinosa fue uno de aquellos niños: "Atacábamos de noche, no veíamos nada y nos matábamos entre nosotros". Cuenta que las 100 pesetas mensuales que cobraba se quedaban lejos de las cantidades que ganaban los voluntarios extranjeros de las Brigadas Internacionales. "No les faltaba nada. Los daban tabaco, comida y ropa"

La Quinta del Biberón eran niños inexpertos en temas bélicos que fueron obligados a entregar sus vidas al azar bajo un fuego cruzado. Niños que jamás vivirían una infancia, niños que nunca verían cumplidos sus sueños, niños que jamás verían crecer su barba, niños apartados de su familia que aprendieron la crueldad humana a base de balazos, granadas, fusilamientos, hambre y miedo. 

Testimonio de un superviviente de la Quinta del Biberón

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4 Comentarios

  1. Mi padre nació en 1920 y fue uno de los de "La quinta del biberón" con 16 años fue obligado a luchar, pero curiosamente y en contra de lo aquí expuesto, mi padre fue OBLIGADO A incorporarse al frente del Ebro con el bando golpista (franquista) Una vez terminada la masacre, fue obligado a cumplir tres años de servicio militar. o sea que entre guerra y mili casi seis años. Y NO EN EL BANDO REPUBLICANO si no en mal llamado "nacional"

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    1. "Bando nacional" está bien llamado. Lo que está mal llamado es "bando republicano". Era conocido, porque así les gustaba a ellos mismos, como "bando rojo".

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  2. Un tio mio, Juan Mérida Mancebo, fue uno de los reclutados en tal quinta, natural y vecino de Málaga.

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  3. Nano o Grove, lo que dices NO es cierto. A toda la clase de mi padre, 13 años, fue secuestrada en Onteniente y llevada a Teruel, él logró escapar de que lo matasen pasandose al bando nacional. Cuando llegó a Zaragoza pidió alistarse en el bando nacional y le dijeron que no podía porque la edad mínima eran 18 años....así que dificilmente podían alistar a niños de 16....

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