LUIS NOVAL FERRAO (1887 - 1909)

 El joven militar asturiano no dudó en pedir a sus compañeros que disparasen sobre su propia posición avisando de la llegada del enemigo aun sabiendo que se encontraba entre el fuego cruzado.

Luis Noval Ferrao

Nació en el seno de una familia humilde; sus padres, Ramón Noval Suárez y Josefa Ferrao, estaban avecindados en la ciudad de Oviedo, y su hijo Luis nació el día 16 de noviembre de 1887. Con veintiún años entró en el reemplazo de 1908, incorporándose al Regimiento de Infantería del Príncipe n.º 3, donde fue destinado, causando alta en marzo de 1909. 

El 11 de abril de 1909 prestó juramento de fidelidad a la bandera, ascendió por elección a cabo en el mes de septiembre. El día 10 de dicho mes salió de Oviedo con dirección hacia Melilla. 

El 9 de julio de 1909 se comunicó desde Melilla al Ministerio de la Guerra que unos grupos de moros habían atacado de improviso a los obreros españoles que trabajaban en las vías férreas en construcción, causando varios muertos; tropas de Melilla salieron para realizar batidas que costaron un gran número de bajas. En respuesta a la ofensiva iniciada desde Melilla, se organizó la resistencia de los kabileños, que eran reforzados sin cesar por los contingentes del interior. Se produjo en las filas españolas el desastre militar del Barranco del Lobo, y se consideró luego como una proeza la conquista del Gurugú, aunque para ello hubo un gran número de muertos y heridos.

Empezó a hacerse presente una protesta generalizada contra la guerra de Marruecos y contra el envío de reservistas. Este movimiento opuesto al belicismo, tal como iban los resultados, que eran muy negativos, lo formaron conjuntamente anarquistas, socialistas, republicanos, obreros, burgueses, intelectuales. Era un hecho consumado la tragedia y el desastre español. 

Soldados españoles defendiendo una posición en guerra de Marruecos

Tras llegar a Melilla, el cabo Noval marchó con su compañía al fuerte de Cabrerizas Altas, posteriormente, el día 20, asistió con su regimiento a la batalla de Taxdirt, concurriendo bajo las órdenes del general Fernando Álvarez de Sotomayor, a la toma del Zoco el Had de Beni-Sicar. Una vez tomada la posición se produjeron los correspondientes trabajos de fortificación y vigilancia; su columna formó además la vanguardia de avance. La harka rifeña, que reunía un contingente considerable, estaba dividida en dos partes, una situada en Beni Bu Ifrur y la otra en Beni Sicar. Había empezado una peregrinación, reclutando soldados por los zocos de las cabilas para atacar por sorpresa la posición española de Beni-Sicar.


En la madrugada del 28 de septiembre es encargado al cabo Luis Noval para la realización del servicio de guardia en el flanco derecho del campamento. Sobre las 2:30 horas de la mañana, se produce un ataque enemigo, el cabo Noval viendo lo complicado de su situación inicia la retirada y ordena a sus 2 dos compañeros de guardia Patiño y Fandiño que le sigan. Patiño no lo duda y sigue a Noval, pero Patiño decide esconderse en una trinchera cercana. Los rifeños abren fuego sobre la posición española a espaldas de los dos soldados españoles que corren por salvar su vida hacia la fortificación española. Bajo un fuego cruzado intenso llegan a la puerta, pero esta cerrada. Patiño logro salta una alambrada y ponerse a salvo. Noval desesperado rodeo la verja que protegía el recinto intentando encontrar una entrada. 

Los moros asaltantes al acercarse a la posición defensiva española gritaron "No tiréis que somos españoles". Entre la oscuridad de la noche y tras escuchar estos gritos, los españoles confusos dejaron de disparar. Los españoles habían caído en la trampa de los moros que ya estaban casi a las puertas de la fortificación. El cabo Noval al presenciar lo ocurrido dejó de temer por su vida y quiso salvar la de sus compañeros. Con todas sus fuerzas gritó: "Tirad, que son los moros" alarmando a sus compañero que continuaron disparando contra el enemigo. Noval sabia que este acto de valentía le iba a costar la vida ya que estaba rodeado de cientos de asaltantes. No solo no se asustó sino que cogió su fusil y lo descargó contra la masa de enemigos cercanos. Pero este héroe no viviría para contarlo...

Tras una noche de fusil, bayoneta y cañón, los españoles consiguieron definitivamente hacer huir al ejército asaltante, el cual, según datos oficiales, contaba con unos 1.500 hombres.

Al amanecer encontraron el cadáver del cabo Noval con su armamento reglamentario, junto a dos soldados enemigos. Los soldados Ortiz y Rico recogieron el cuerpo sin vida de Noval, examinándolo el médico Gaspar Araujo y Lucas, quien encontró tres heridas mortales, hechas por disparos de máuser. Por este suceso de singular valentía, y según testificaron sus compañeros, le fue concedida a título póstumo, la Cruz de 2.ª Clase Laureada de San Fernando, con una pensión anual de 400 pesetas para sus padres. 

Escultura en honor a Luis Noval Ferrao

La euforia del heroísmo popular en la figura del cabo Noval es traducida con varios monumentos que se erigieron en distintas ciudades españolas. 

El cabo Luis Noval fue inicialmente sepultado en una fosa común, junto a un sargento y cuatro soldados del Regimiento del Príncipe, posteriormente los restos fueron exhumados el 21 de junio de 1915, depositándose en el panteón de las víctimas de la campaña del Rif, en Melilla. En 1916 fueron llevados definitivamente a Oviedo. Honor y Gloria a este gran héroe español.

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