BOMBARDEO DE ALMERIA, 31 de mayo de 1937

 La Alemania Nazi bombardea a placer y sin piedad la ciudad de Almería en plena guerra civil. Más de 200 obuses la destrozaron y aterraron a la población.


Durante la guerra civil española la ciudad de Almería quedó enmarcada territorialmente en la retaguardia republicana. Y así permanecería prácticamente hasta el final de la contienda.  

Todo empieza con el incidente del Deutschland. El gobierno de la República había notificado a Italia y Alemania que el puerto de Palma de Mallorca no estaba abierto para visitas de buques extranjeros que pudiesen emplearlo para descargar material de guerra. El 24 de mayo de 1937 el buque italiano "Barletta", amarrado en Palma de Mallorca, fue atacado por aviones republicanos, sufriendo 6 bajas. El 26 el patrullero alemán Albatross también fue atacado.​ Los alemanes protestaron por este ataque y amenazaron con represalias si se repetían ataques similares. 

El 29 de mayo de 1937, una escuadrilla de bombarderos republicanos Tupolev SB-2 (Katiuskas) despegan para perseguir una flotilla de la armada rebelde que estaba operando en el Mediterráneo, entre los que se encontraba el crucero Canarias. Poco después volvieron dos aviones y la tripulación rusa de uno de ellos dijo que habían bombardeado al Canarias. Al parecer las tripulaciones vieron al buque fondeado cerca de Ibiza y disparándoles con su artillería antiaérea. El primer avión lanzó sus bombas, que fallaron; El segundo dio una primera pasada y en una segunda lanzó sus bombas, una de las cuales impactó cerca de la chimenea y la otra cerca de la proa. Pero el buque que recibió los impactos no era el crucero Canarias, sino el crucero alemán Deutschland. El buque sufrió graves daños materiales y hubo 31 muertos y 74 heridos. A pesar de la larga polémica en torno a este ataque, el buque alemán incumplía la normativa del Comité de No Intervención de permanecer a un mínimo de diez millas de la costa española.

El Deutschland en 1936

Indalecio Prieto intentó justificar el bombardeo diciendo que los Katiuskas eran aviones de reconocimiento y que fueron atacados antes por el acorazado alemán. Al ser informado sobre el suceso y la muerte de tantos alemanes Hitler montó en cólera, y el ministro alemán de Asuntos Exteriores necesitó seis horas para tratar de calmarle.​ Debido a la excitación, Hitler ordenó el bombardeo de Valencia (sede del gobierno) como contrapartida por este ataque, así como de Cartagena. Sin embargo, tras ser aconsejado por sus asesores militares, especialmente Erich Raeder,​ decidió el bombardeo de Almería, al ser esta una ciudad sin defensas militares de importancia y para evitar un gran eco internacional. Por otro lado, Almería se encontraba dentro de la zona de control marítimo alemán.


En la madrugada del 31 de mayo los alemanes se tomaron la venganza. El acorazado de bolsillo Admiral Scheer apareció junto a cuatro destructores alemanes, el Albatros, Leopard, Seeadler y Lluchs, que seguían un rumbo que levantaría pocas sospechas, como queriendo continuar por la costa hacia el estrecho de Gibraltar; pero, de repente, hicieron un brusco viraje hacia el norte. A las 5:30 horas de la  los cinco barcos que se vieron aparecer en el horizonte por levante y que, una vez superado el Cabo de Gata, atravesaron la bahía, viraron frente a Roquetas y se acercaron a la ciudad. Superado el castillo de San Telmo, a unas siete millas de la costa (doce kilómetros), se abrieron en abanico a formación de combate. A esas alturas, se distinguía ya perfectamente la bandera de los cinco barcos, la alemana con la cruz gamada.

A las 7:29 de la mañana abrieron fuego contra las instalaciones portuarias y cualquier barco que se encontrase en el puerto, incluyendo un pequeño submarino, aunque su principal objetivo era el Jaime I, que había partido hacia Cartagena para unas reparaciones. Posteriormente, las baterías de costa delataron su posición al intentar repeler sin éxito el ataque, por lo que pasaron a ser un nuevo blanco. Las naves dispararon con toda tranquilidad en medio del terror de los almerienses. Los obuses fueron peinando la ciudad de oeste a este y de sur a norte, en abanico con disparos por parábola. 

Edificio del Banco de España

Se vivieron escenas dramáticas. En la calle Almanzor algunos vecinos vieron con incredulidad cómo un guardia municipal, Pío Rodríguez Monroy, daba tres pasos sin cabeza antes de caer al suelo. Un obús le había segado el cuerpo a la altura del cuello. En el Puerto, un carabinero herido que era trasladado sobre un carro hacia la Casa de Socorro recibió el impacto de una bomba caída al lado mismo de la camilla improvisada. Desaparecieron no menos de tres cuerpos, el de dos guardias de asalto en la Estación y el de un obrero de fortificaciones. Las bombas les cayeron justo encima.

La escuadra alemana realizó en total más de 200 disparos antes de retirarse ante la creciente actividad de las baterías antiaéreas costeras republicanas. Finalmente, el ataque se saldó con 31 muertos, 55 heridos y 35 edificios destruidos. Al revés de lo sucedido semanas antes en Guernica con los aviones de la Legión Cóndor, los buques alemanes en ningún momento ocultaron su nacionalidad, ni pretendieron actuar como apoyo subordinado al bando sublevado, sino como fuerza naval que ejecutaba órdenes directas del III Reich.

Mapa del bombardeo del 31 de Mayo

Almería estaba sumida en el caos mientras, a las 6:50 horas, los barcos alemanes dejaron de disparar, viraron y se retiraron por Cabo de Gata.  El bombardeo duró casi una hora y los 275 disparos que se efectuaron, 94 de ellos con cañones de 280 mílimetros, cayeron sobre la ciudad, sin que las baterías de costa pudieran hacer nada porque sus cañones no tenían alcance suficiente para llegar hasta donde se encontraba la flotilla alemana.  

Las bajas civiles podrían haber sido bastantes más si el bombardeo se hubiera producido a las horas de trabajo, porque eran muchos los almerienses que, precisamente por evitar las consecuencias de los últimamente frecuentes ataques a la ciudad, dormían en los cortijos de alrededor, fundamentalmente en la zona del río.
El consejo de ministros de la República se reunió en Valencia, donde Prieto (Ministro de Defensa Nacional) propuso que la República bombardeara a la flota alemana en el Mediterráneo.​ Sin duda, aquello podía provocar una guerra mundial, reconoció, pero el riesgo valía la pena.​ Negrín respondió, cautelosamente, que habría que consultar con el Presidente de la República, Azaña, consultando también los ministros comunistas con Moscú. En este sentido, los dirigentes soviéticos se mostraron totalmente contrarios a un conflicto con Alemania,​ de la misma manera que se mostró Azaña: "Hemos de evitar que el Deutschland se convierta en nuestro Maine..."

Al final se impuso la postura de Juan Negrín en contra de tornar la contienda española en germen de una guerra europea, sospechando que Gran Bretaña y Francia podrían inclusive mantener su política de apaciguamiento hacia Hitler hasta extremos de negar apoyo a la República Española.

Milicianos almerienses sujetando una bomba que no exploto

Las protestas del gobierno de la República por el bombardeo de Almería solo se cursaron por vía diplomática. Pero eso "no cambió en nada la postura de las potencias democráticas: Francia e Inglaterra eran partidarias de la moderación para que el conflicto español no se extendiese. Dieron por zanjado el incidente. Por su parte el Gobierno franquista, tanto en su cuartel general de Salamanca como desde la junta técnica de Burgos o las distintas representaciones diplomáticas en el extranjero, guardó absoluto silencio. 

Aunque el ataque a Almería desencadenó numerosas condenas entre la opinión pública internacional, ninguna acción seria se tomó por parte de los gobiernos de las democracias occidentales (Gran Bretaña, Francia y EE. UU.). Gran Bretaña, a través de su embajador en Berlín (sir Neville Henderson), trató de apaciguar a los alemanes de que no hicieran el favor a los rojos de convertir la situación internacional española en una guerra mundial.

Antes del bombardeo alemán la ciudad de Almería ya había sufrido algunos bombardeos, pero ninguno de tanta intensidad. Por ello, en 1937 fueron construidas para refugio de la población unas galerías subterráneas, diseñadas por el arquitecto Guillermo Langle. Utilizando inusitadas técnicas de minería, Langle construyó cuatro kilómetros y medio de túneles que podían dar protección al 90% de una población de unos 45.000 habitantes. Lo infrecuente de la iniciativa y la eficacia y magnitud de la obra han hecho que se reconsidere la importancia cultural e histórica de estos refugios, que hoy día pueden visitarse en la capital almeriense.

Refugios de Almería

Fecha31 de mayo de 1937
LugarAlmería, (España)
Coordenadas36°50′00″N 2°27′00″OCoordenadas36°50′00″N 2°27′00″O (mapa)
ResultadoGraves daños en la ciudad.
Beligerantes
Flag of Spain (1931–1939).svg República EspañolaBandera de Alemania Alemania nazi
Comandantes
-Bandera de Alemania Adolf Hitler
Fuerzas en combate
-Kriegsmarine
• 1 Acorazado de Bolsillo
• 4 Destructores
Bajas
31 muertos
150 heridos
200 edificios destruidos
-

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